Claudio “Chiqui” Tapia eligió Mar del Plata para mostrarse en público en medio del vendaval judicial que rodea a la Asociación del Fútbol Argentino. En el Balneario 12 de Punta Mogotes, rodeado de turistas, selfies y camisetas albicelestes, el presidente de la AFA habló con el diario La Nación y dejó su mensaje más directo frente a las acusaciones. “No estoy imputado”, expresó.

La escena contrasta con el clima que se vive en los tribunales. Mientras avanzan investigaciones por presuntas maniobras financieras vinculadas a la conducción del fútbol argentino, Tapia se movió por el parador casi como una celebridad. Fotos, autógrafos, abrazos y gritos de “vamos campeón” marcaron su recorrido desde el restaurante hasta la carpa, un trayecto corto que se volvió eterno por la cantidad de gente que quiso saludarlo, según reconstruyó La Nación en su crónica.

“Son dos realidades distintas: la de los medios y la de la gente”, resumió el dirigente, en diálogo con el periodista Darío Palavecino. Para Tapia, el respaldo popular sigue intacto pese a las denuncias que se acumulan desde fines de 2025. “Con lo otro no pasa nada”, insistió, al referirse a las acusaciones judiciales.

El presidente de la AFA sostuvo que vive este momento con tranquilidad. Reconoció estar al tanto de todo lo que se publica, pero aseguró que en la calle casi nadie le habla de causas judiciales. “Lo único que me preocupaba era la familia, pero mis hijos ya están grandes y saben cómo manejar estas situaciones”, explicó.

Tapia es habitué del Balneario 12, un parador históricamente ligado al ambiente del fútbol. Allí se cruzó con exjugadores, dirigentes y funcionarios, entre ellos Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense. Durante su estadía, también visitó restaurantes, caminó por el complejo y hasta se animó a un picado en la cancha de fútbol 5 del lugar.

El dirigente destacó que, desde la obtención del Mundial en Qatar 2022, el afecto del público se multiplicó. Algunos le agradecen por el título, otros por haber sostenido a Lionel Scaloni como entrenador, y no faltan los que piden más. “Vamos por la cuarta”, le gritan. Tapia sonríe y responde con paciencia, aunque admite que el trajín físico se siente. “Me duelen las piernas de tanto pararme y sentarme para las fotos”, admitió.

El contexto no es menor. Las investigaciones judiciales apuntan a movimientos de dinero, propiedades de alto valor y consumos con tarjetas corporativas. Sin embargo, Tapia remarca un punto clave: no figura como imputado en las causas en curso.

Mientras tanto, la postal marplatense funciona como un mensaje político. Tapia se muestra activo, accesible y rodeado de gente, en un momento en el que su conducción atraviesa uno de los períodos más delicados.

Entre murales de Lionel Messi, Diego Maradona y las tres estrellas, streaming de AFA Play y carpas colmadas, el presidente del fútbol argentino eligió exponerse sin discursos ni conferencias. Apenas con una frase corta, repetida con calma: “Estoy tranquilo. No estoy imputado”.